lunes, 17 de noviembre de 2014

CONCEPTUALIZAR O DEJARNOS LLEVAR.



El concepto en sí es la definición de la historia interpuesta en las sensaciones, donde la cultura, como la libertad de expresión conjugan para crear un estilo solo. 


¿POR QUE SER IGUALES ?.



En el arte: las estrategias de la  innovación son lo más importante, por que así de una u otra manera estamos conociendo la manera de ver cada una de las cosas y de conocer un estilo propio en la expresión del arte; la manera mas jocosa es aprendiendo a reconocer el error más grande de la humanidad el ser iguales, el seguir un patrón guiado por el conservadurismo, sea político o de crianza en cada una de las familias de este mundo, cerrados al explorar un mundo que en verdad esta llano de oportunidades.



OBSERVEMOS JUNTOS !!


El ejercicio del observar, no es solamente la compañía del sentido de la visa, es el aprendizaje de el percibir, de conocer las perspectivas sean de la vida como del arte o sea en su debido caso conocer la perspectiva de valores de cada uno. ¡ Eso hace un buen observador !


LA ABSTRACCIÓN SI VENDE.




Todo lo que venga del termino abstracto o abstracción,  hacemos referencias a esas formas, figuras, letras, hasta letra de lo esencial de lo que es una representación literal.

Este prescinde de todo rastro de figuración igualitaria al concepto, dejando a un lado todo lo que sea parecido o que defina rápidamente lo que se trata de transmitir con el mensaje del arte. 


martes, 28 de octubre de 2014

DECÁLOGO DE LOS MANDAMIENTOS.

“No tomaras el nombre de Dios en vano”

·         El segundo mandamiento prescribe respetar el nombre del Señor. Pertenece, como el primer mandamiento, a la virtud de la religión y regula más particularmente el uso de nuestra palabra en las cosas santas.

·         Entre todas las palabras de la Revelación hay una, singular, que es la revelación de su Nombre. Dios confía su Nombre a los que creen en Él; se revela a ellos en su misterio personal. El don del Nombre pertenece al orden de la confidencia y la intimidad. “El nombre del Señor es santo”. Por eso el hombre no puede usar mal de él. Lo debe guardar en la memoria en un silencio de adoración amorosa (cf Za 2, 17). No lo empleará en sus propias palabras, sino para bendecirlo, alabarlo y glorificarlo (cf Sal 29, 2; 96, 2; 113, 1-2).